El sector porcino en España y en la UE: Seguridad alimentaria

  • El sector porcino en España y en la UE: Seguridad alimentaria

Hace algunos años comprobamos las dificultades que representan las áreas de alta densidad para el control y erradicación de enfermedades infecciosas o para el tratamiento de los subproductos de las explotaciones ganaderas. En cuanto a las enfermedades infecciosas, el tiempo transcurrido desde los últimos casos de la peste porcina clásica y su erradicación ha sido muy amplio, además de haber ocasionado varias crisis del sector bastante serias por varios motivos, como el número de explotaciones afectadas, la facilidad para el contagio que representa la proximidad entre las diferentes instalaciones, la gran cantidad de explotaciones que han tenido que ser sacrificadas para evitar difundir la enfermedad, así como la paralización de mataderos e industrias cárnicas durante largos periodos de tiempo.

Las cuestiones medioambientales siguen siendo uno de los principales problemas, al igual que la eliminación de los subproductos.

Además, este sector también tiene algunos probleas comunes al resto de los sectores ganaderos. Desde que en los 60 se formularan las orientaciones de la primera Política Agrícola Común, ha habido grandes modificaciones en las demandas de la sociedad sobre los productos agrarios. Desde los primeros objetivos, relacionados con asegurar el suministro de productos alimenticios a un precio asequible al consumidor, hemos ido pasando progresivamente a solicitar nuevas condiciones para la producción.

La sociedad en general y el consumidor en particular, exigen que los alimentos que se pongan a su disposición sean sanos, seguros, y procedan de explotaciones que respeten ciertas normas de producción.

El sector porcino comunitario tiene especificados los requisitos a cumplir. Para ello, es necesario disponer de un control integral del proceso de producción que asegure que cumplen con el mínimo de condiciones higiénicas.

Durante el proceso de producción se debe asegurar un respeto por las normas de bienestar, el correcto uso de medicamentos veterinarios  y las normas de alimentación de los animales. Todo este proceso debe ser gestionado y garantizado con planes que garanticen el cumplimiento de todas las exigencias de las distintas fases a través de los mecanismos de "trazabilidad" en cada sector y cada Estado miembro.

La garantía de cumplimiento de toda normativa debe quedar reflejada en la etiqueta que acompaña a los alimentos, y que permite al consumidor remontarse a la explotación de origen y mantener un alto nivel de confianza entre productor y consumidor.

Debido a las crisis sanitarias que hemos padecido en la Unión Europea, se produjeron importantes reacciones comunitarias y nacionales, entre los consumidores y la sociedad en general.

Es posible que la seguridad alimentaria sea la principal preocupación y prioridad de los consumidores, y por eso, no se trata de una cuestión de cumplimiento de los requisitos sanitarios, sino de una estrategia sectorial encaminada a orientar la producción a las demandas de los consumidores.