La armonía del Jamón Ibérico de bellota y el vino IV

  • La armonía del Jamón Ibérico de bellota y el vino IV

Por último, nos encontramos con el grupo de los vinos dulces, en el que encontramos los vinos que tienen un alto contenido en azúcar.

Hubo un momento que que estos vinos se entendían a la perfección con el jamón ibérico, incluso se llegó a creer que aportaban virtudes medicinales. Pero basándonos en la búsqueda del placer y la satisfacción sensorial, encontramos pocas cosas en común entre los vinos dulces y el jamón, no es un maridaje muy acertado, aunque, por supuesto, existen diferentes gustos y opiniones.

 Pero volvamos a centrarnos en los dos generosos de los que hablamos al principio, el fino y la manzanilla, los cuales, actualmente acompañan en muchas ocasiones al jamón ibérico, sobre todo en el aperitivo y como entrante de la comida.

Estos dos vinos crecen con el jamón, mostrando y potenciando sus mejores cualidades; uniendo y complementando sus complejos aromas y sabores creando uno nuevo. Pero donde mejor se complementan sin duda es en las sensaciones táctiles. El calor que produce el vino en la boca y el alcohol que contienen estos vinos disuelven la compleja grasa del jamón, haciendo que éste se aprecie y disfrute al máximo. Esta mezcla de sabores y sensaciones dejan un amplio, largo y prolongado posgusto.

 También hay que destacar, que en todas estas observaciones nos referimos a un jamón ibérico cortado en finísimas láminas, ya que de esta forma favorecemos que las características organolépticas y gustativas del jamón se fundan en la saliva con el calor de la boca, y se puedan estraer todos los diferentes sabores que ofrece este producto tan especial.

Sin embargo, hay gente que prefiere disfrutar del jamón ibérico cortado en dados, algo respetable al 100% y que casa a la perfección con la amplia gama de vinos tintos, desde los más jóvenes hasta los reserva y gran reserva.

 Además, si tenemos en cuenta las múltiples e innovadoras combinaciones gastronómicas de diferentes y exóticos productos con el jamón ibérico, se nos abre un amplio abanico de posibles vinos como perfecto acompañamiento.

 Y aún nos queda un último factor a tener en cuenta, aunque no por ser el último es menos importante o placentero... ¿sabemos cuándo, cómo o dónde obtenemos mayor placer de un buen jamón ibérico? ¿en casa?, ¿en un bar acompañado del rumor de la gente y la charla con otros?, ¿en la calma de un buen restaurante?, ¿en un evento gastronómico?

Tenemos una infinidad de sitios y formas de disfrutar de un buen jamón ibérico, y la satisfacción y el placer que nos proporciona cada uno de ellos sólo depende del gusto de uno mismo.